Categoría: Blog

  • Depresión y Tristeza: No es lo mismo

    Cómo diferenciar el inicio de un período depresivo de unos días tristes

    ¿Últimamente estás de bajón?

    Puede que tengas miedo a que se trate del inicio de un período depresivo.

    Ya habíamos hablado en publicaciones anteriores que la depresión tiene sus recaídas y que, éstas, son especialmente duras cuando suceden.

    Así que decirte que es totalmente normal si te sientes preocupada o preocupado porque esto te pueda estar pasando.

    ¿Llevas días que parece que no tienes esa alegría o entusiasmo? ¿Qué todo te parece más gris?

    Si la respuesta es sí. Déjame decirte que muy posiblemente sea sólo tristeza.

    Todos pasamos por momentos mejores y por momento un poco más apagados.

    Yo llevo unos días por ejemplo que estoy algo apática y bastante cansada. Estoy durmiendo un poco mal y me cuesta sacar energía para hacer las cosas…

    LA GRAN DIFERENCIA

    Lo que realmente destaca entre una tristeza pasajera de un inicio de recaída de una depresión son una serie de síntomas que, con el tiempo, he aprendido a distinguir. Por ejemplo:

    • En la tristeza no aparece el pensamiento catastrófico ni la desesperanza continuada.
    • No debería durar más de unos días. Si ves, que dura semanas. Plantéate consultar a un profesional.
    • Con la tristeza puedes seguir comiendo y durmiendo más o menos bien.
    • Sigues pudiendo hacer tu día a día, seguir siendo funcional.
    • A menudo la tristeza tiene una causa, con la depresión no tiene por qué haberla.

    CONCLUSIÓN

    Esto no es una técnica infalible, tan sólo te hablo desde la experiencia personal.

    Pero hay síntomas marcados que ayudan a diferenciar cuando puedes sobrellevar unos «días malos» de un episodio incipiente de depresión.

    Si sientes que estás más cerca de este último no dudes en hablarlo y compartirlo.

    A mi me ayudó mucho para aprender a diferenciarlos.

    No tenemos que ser hacernos siempre los fuertes ni es sano hacerlo. Por eso escribo este blog y por eso siempre os ofrezco mi hombro.

    Porque solo quienes lo pasamos podemos entender cómo apoyarnos sin juzgar y sin dar consejos milagrosos, más que nada porque no existen.

    Así que, si te sientes en ese punto ahora mismo o incluso si sientes que la tristeza te está viniendo grande…sabes que TE LEO YO.

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  • Mi depresión y sus cambios de humor

    Mi depresión tiene fases como las de la luna 🤔

    La anterior publicación relataba unos de los episodios más duros de la depresión, pero no siempre es así.

    Como con la ansiedad, mi depresión pasa por momentos mejores y peores que yo comparo con las fases lunares.

    Aunque la diferencia es que, en este caso, no consigo sacarle un patrón.

    Así que, siguiendo esa comparación, os diré como vivo yo cada fase:

    DEPRESIÓN LLENA: Cuando está en todo su apogeo. Como os relaté en el post anterior que no podía ni si quiera ofrecerle mi presencia a la persona que más adoro.

    Es cruda, es desgastante, limitante. Es no poder hacer ni si quiera tus funciones básicas de vida. Pareces anestesiada pero a la vez con un dolor de alma inmenso.

    DEPRESIÓN NUEVA: Cuando todo comienza…ves que algo se va apagando en ti, se mete poco a poco.

    Empieza por darte pereza cocinar, así que comes algo precalentado. O te da pereza lavarte el pelo, así que ya lo harás mañana.

    No lo identificas como depresión, sólo parece un poco de apatía o tristeza.

    DEPRESIÓN CRECIENTE: Aquí ya…las cosas se ven de otra manera, hacer la rutina empieza a costarte. Tienes que hacer un esfuerzo.

    Tienes que decirte «Venga Mai, has podido con esto otras veces». Pero el desgaste está ahí.

    Y aunque funcionas, empiezas a eliminar cosas que consideras prescindibles y te centras en lo obligatorio porque ya no tienes batería para más.

    DEPRESIÓN MENGUANTE: Esta es la que más me gusta. Cuando vuelve a salir el sol, literalmente.

    Cuando levantas las persianas y un rayo de sol ilumina tu cara y notar su suave calor y te da una sensación de confort.

    Cuando abres las redes sociales y te descubres a ti misma sonriendo por un meme tonto.

    Cuando notas el agua caer por tu cuerpo al ducharte y sientes como se lleva esa mugre de tristeza que te envolvía.

    La depresión es una enemiga poderosa pero no es invencible.

    Hay recaídas, sí. Pero también hay recuperación.

    Y la depresión menguante es la leche cuando llega!

    Nunca tires la toalla. Tienes profesionales de la salud a tu alcance para ayudarte. Tienes a tu gente, apóyate en ellos. Y tienes a gente que ha pasado y está pasando por lo mismo que tú. Como yo. Que estoy aquí siempre que quieras hablar.

    Porque como siempre digo…TE LEO YO, no te lee un Bot ni una IA por muy desarrolladas que estén ahora.

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  • Cuando la ansiedad me presentó a su peor amiga

    La depresión, esa amiga que nadie quiere conocer

    No sé muy bien como empezar esta publicación…Es duro lo que voy a contar. Y los que estéis viviendo esto lo sabéis muy bien.

    He hablado sobre el desafío tan grande que supone tener ansiedad crónica (llamarlo desafío es un eufemismo).

    Pero lo que no me esperaba es que me presentara a la que acabaría siendo mi peor enemiga. LA DEPRESIÓN.

    Aún me estaba haciendo a la idea de que la ansiedad se quedaría conmigo por mucho tiempo (aunque nunca imaginé que tanto), cuando apareció ella…

    Se fue infiltrando poco a poco. No te das cuenta, piensas que es parte de la ansiedad.

    Pero no.

    Había cosas diferentes…pasaba mucho más tiempo en la cama, me costaba ducharme, incluso hasta comer.

    Dejaron de gustarme las cosas que antes me gustaban. Dejé de salir, de hacer bromas, me costaba sonreír…

    Me sentía vacía por dentro, rota, sin ganas de vivir. Simplemente ya me levantaba cada día por inercia. Y si esto resuena contigo deber pedir ayuda YA.

    Pero aún no había llegado lo peor…

    (Ahora mismo estoy tragando saliva mientras escribo esto)

    Hacía 3 años que había sido tía por primera vez. Imaginaros la ilusión y el amor tan incondicional que sentí nada más ver aquella carita.

    Pronto me di cuenta de que no iba a poder ser la tía que esa personita merecía… Y todo por mi maldita inutilidad para controlar mi cabeza (o eso pensaba yo entonces).

    De verdad que quería con todas mis ganas ser la mejor tía posible pero no era capaz.

    No me preocupaba desatenderme a mí misma, eso me daba igual. Yo no valía nada.

    Pero esa personita lo valía todo y yo no era capaz ni de darle mi presencia a veces y eso me mataba aún más por dentro.

    En aquellos momentos la familia tampoco parecía entenderme demasiado y eso no ayudó (por suerte, eso parece haber cambiado y estoy enormemente agradecida a mi familia por hacer el esfuerzo de comprenderme).

    Para dar un poco de luz a este testimonio de hoy…deciros que la depresión tiene picos. Y sí que ha habido muchas veces que he podido ser la tía que he querido ser.

    Pasar por algo así es tremendamente duro. Es horrible y no se lo deseo a nadie. Por eso si lo estás pasando tú, te puedes apoyar en mí.

    TE LEO YO.

    Porque al final quienes lo vivimos somos quienes sabemos lo mucho que se sufre.

    Si te sientes rota/o o que te estás rompiendo…Esto queda entre tú y yo. Es demasiado dolor para soportarlo a solas.

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  • Estrés laboral: La tormenta perfecta para la ansiedad

    Síntomas que delatan que estamos quemados en el trabajo. La ansiedad no es un juego.

    Vamos a empezar por una recopilación breve de los dos post anteriores. Qué síntomas son en los que tenemos que fijarnos para detectar que tenemos un problema serio en el trabajo.

    • Falta de desconexión del trabajo
    • Ansiedad anticipatoria
    • Presión en el pecho
    • Problemas digestivos
    • Aumento en la frecuencia de los dolores de cabeza
    • Sensación de ahogo o mareos
    • Irritabilidad y apatía
    • Aislamiento y desmotivación
    • Cansancio extremo (normalmente mental)

    Si tienes más de 3 o 4 de estos síntomas, deberías acudir a tu médico de familia. Y no porque seas débil, no porque no puedas con el trabajo. Sino porque tu salud mental está en riesgo.

    La ansiedad no es un juego.

    Y te lo digo yo, que aguanté aguanté y aguanté hasta que el vaso se rompió.

    No llegues a eso.

    No tienes que sufrir tanto. No necesitas demostrar nada.

    Estar quemado en el trabado (el famoso Burnout), es más que lícito, sobre todo en los tiempos que corren.

    Parecemos sólo números en una dinámica donde la persona es prácticamente comparada con un robot.

    Quien nos debería cuidar y dar refuerzos positivos, no lo hace.

    Es falta de empatía es dolorosa y nos afecta hasta el punto de quebrarnos por completo…

    Si esto lo estás viviendo no esperes a romperte del todo, porque la caída te aseguro que es potente…

    Ponle solución antes.

    De verdad, me preocupa mucho cómo se está desarrollando esta sociedad en torno a nuestra salud mental en el trabajo así que puedes contarme por lo que estás viviendo.

    No te voy a juzgar, porque por desgracia, a mi me ha tocado parar en seco por intentar abarcar más de lo que podía.

    Háblame por favor,

    Todo esto necesita salir a la luz aunque solo sea entre tú y yo.

    Te sentirás mejor y sabes todo lo que me digas será completamente confidencial.

    Yo te acompaño. No estás sola/o. TE LEO YO.

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  • Estrés laboral: El mal ambiente laboral también da ansiedad

    Lo peor no es ir a trabajar es cómo sales de allí cada día.

    Mis compañeros/as me están haciendo la vida imposible en el trabajo. ¿Qué hago?

    Recuerdo un trabajo que tuve hace más de 15 años y no se me olvidará la sensación que me producía ir cada día a trabajar…y todo por culpa de cómo me hacían sentir.

    Inútil básicamente.

    Una de las frases que aún resuena en mi cabeza fue en un momento que me mandaron colocar unas cosas y a mi jefa le pareció que no iba lo suficientemente rápido… Le dije que iba tan rápido como podía. Su respuesta fue…

    «No te veo correr ni sudar así que tanto no te estarás esforzando».

    Fue como una puñalada en el corazón. Porque yo me considero muy responsable y siempre he querido hacer las cosas lo mejor posible.

    Me hacían el vacío y yo aún así hacía todo lo posible por encajar, aún sabiendo que todo aquello era injusto.

    Encima es que lo acabas normalizando. ¿Estás viviendo algo parecido?

    Si a esto le sumamos lo que hablaba en la publicación anterior… ir a trabajar se vuelve un infierno.

    Ya vas a la defensiva, intentas aislarte antes de que te digan o te hagan algo…¿te suena verdad?.

    Y no hablemos del típico jefe déspota, ese que se cree con autoridad no solo sobre tu trabajo sino también sobre tu vida.

    Tuve uno que literalmente me hacía plantearme mis propios pensamientos.

    Daba la vuelta a todo lo que yo decía y no era capaz casi de diferenciar la realidad de lo que no lo era.

    Además como era una figura de autoridad yo le daba más crédito que a mí misma…

    Supuestamente era «su favorita» pero ascendían a otros antes que a mí y las responsabilidades extra las seguía teniendo yo.

    Y llega un punto en el que ya no es solo el trabajo.Ya no son los comentarios, ni el ambiente, ni siquiera las personas.Eres tú.

    O, mejor dicho, en quién te estás convirtiendo dentro de todo eso.

    Empiezas a dudar más, a callarte más, a aguantar cosas que antes no habrías permitido.Y casi sin darte cuenta, te alejas de ti.

    Porque el problema del mal ambiente laboral no es solo lo que pasa allí dentro…Es lo que empieza a romper en ti cuando sales por la puerta.

    Y quizá la pregunta ya no es cuánto puedes aguantar.Sino cuánto de ti estás dispuesto a perder por el camino.

    Esto nos está pasando a muchos

    Así que normal que te cueste dormir, normal tengas los hábito de comida descontrolados y la ansiedad por las nubes, si cada vez que piensas en el trabajo es como pensar en ir a la guerra!

    Se vuelve insoportable.

    Es presión en el pecho que hace que te cueste respirar y el nudo en el estomago como si te lo estuvieran apretando fuertemente y que no se va con nada…

    Así que si te suena demasiado lo que estoy diciendo o si te están haciendo el vacío a propósito en tu trabajo…

    No tienes que vivirlo tu sola/o. Aquí estoy para hablar. Yo también lo he sufrido. Así que desahógate, cuéntame qué está pasando. TE LEO YO. Esto queda entre quienes lo vivimos. Entre tú y yo. Nadie más.

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  • Estrés laboral: El inicio del desgaste

    Cuando el trabajo deja de quedarse en el trabajo

    ¿Alguna vez habéis sentido esa emoción del primer día en un nuevo trabajo?

    Seguro que sí. El famoso Burnout.

    La mezcla de emoción y nervios tras recibir la grata sorpresa de que has sido contratado. Con toda la ilusión del mundo por aprender y conocer a tus compañeros/as.

    Pero…a los pocos meses todo ha cambiado

    De esa ilusión ya no queda nada de nada. Y te lo digo porque lo he vivido.

    No sé exactamente en qué momento empezó a dejar de ser “solo trabajo”.


    Quizá fue esa sensación de abrir el correo un domingo por la tarde y notar, antes incluso de leer nada, cómo el cuerpo ya se tensaba. Como si supiera lo que venía.


    O quizá fue antes. En esas mañanas en las que te levantas ya cansado, sin haber hecho nada todavía, y aun así sientes que ya vas tarde a todo.


    El estrés laboral no siempre llega con una gran explosión.

    A veces es mucho más sutil. Se va colando en los huecos del día, en las pausas cortas, en la forma en la que empiezas a pensar en el trabajo incluso cuando no estás trabajando.


    Y lo más curioso es que al principio lo normalizas.


    “Es una etapa”, te dices.
    “Todo el mundo está igual”, piensas.
    “Ya se pasará cuando baje el ritmo”.
    Pero el ritmo no baja.

    Y sin darte cuenta, empiezas a vivir con el cuerpo en alerta constante, aunque por fuera sigas funcionando con normalidad.

    Y luego están los compañeros que pueden ser otra fuente de estrés, y lo sabéis bien… (De lo que te hablo en mi siguiente publicación llamada «El mal ambiente laboral también da ansiedad»)

    Y vas cada día peor a trabajar, con menos motivación, con más nervios, a veces con un nudo en la boca del estómago…Sabes a lo que me refiero porque ambos lo hemos vivido o lo estás viviendo ahora mismo.

    ¿Sabéis lo que pasó al final? Que el estrés se convirtió en ansiedad y esa ansiedad en una baja porque ya no era capaz de funcionar. Pensaba que podía con ello, pero estaba rota por dentro. Con vómitos, con problemas para dormir, para desconectar…

    Quería dormir y me venían imágenes revisando cada gestión que había hecho a ver si se me había olvidado algún dato.

    O me tocaba entrar de tardes al trabajo y toda la mañana ya era un run run constante de qué pasaría en mi turno y se me cerraba el estómago, muchos días iba sin comer nada.

    Eso ya no era normal…

    Así que si te está pasando, escríbeme.

    Al final ese trabajo en el que esperabas aprender y prosperar, se volvió una carga demasiado pesada.

    «Son las 10:08 de la mañana y ese sonido de un correo electrónico nuevo ya hace que notes presión en el pecho antes de abrirlo…»

    Descansas mal, quedas menos con tus amistades, la familia se resiente, estás mas irascible… ¿Te suena?

    Pero…¿Qué haces? Necesitas ese trabajo! No puedes irte sin más. Te sientes atrapada/o.

    Hay maneras de llevarlo un poco mejor, mis años de experiencia con la ansiedad y estando en varios trabajos me han enseñado algunas cosas. A llevarlo un poco mejor. Pero he pasado momentos muy duros.

    Así que si te sientes así, no esperes y habla conmigo. TE LEO YO. Esto queda entre quienes lo vivimos. Y es totalmente confidencial.

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  • El insomnio hoy me ha dado una paliza

    ¿Tú también tienes problemas para descansar bien?

    Hoy estoy hecha un trapo.

    ¿No os pasa que pasáis de pensar en mil cosas a la vez a no poder pensar en nada?

    Pues así me siento yo hoy. Es como si no pudiera poner en orden ninguno de mis pensamientos.

    Hace muchos años que tengo problemas para descansar y dormir bien.

    Y lo peor es que sabes que mañana tendrás que funcionar igual…como si nada.

    Intento tener hábitos de sueño, pero van por libre….como muchos ya sabéis.

    Si os está pasando escribidme y lo hablamos.

    Llevo toda la mañana como si me hubieran dado un sartenazo en la cabeza de verdad.

    Ni los cafés están ayudando, aún así me obligo a mantenerme despierta a ver si consigo despejarme.

    No es la primera vez que me pasa…

    Ir a trabajar se hace durísimo cuando te levantas con un día como el de hoy, te quedas con la mirada perdida sin darte cuenta…el tiempo pasa volando pero a la vez muy lento.

    ¿Lo habéis notado no?

    Y todo por esa maldita manía que tiene la mente de pensar y pensar y pensar hasta el infinito cuando te quieres dormir.

    Pero luego… sorpresa! otros días te los pasas enteros durmiendo. Eso sí, sin descansar.

    Pero ya hablaré de eso más adelante.

    Si hoy tú tampoco puedes dormir…

    Mi Telegram está siempre disponible aunque esté empanada como hoy jeje. TE LEO YO. Esto queda entre quienes lo vivimos. Entre tú y yo.

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  • He tenido un ataque de ansiedad

    Cómo llevar un «poquito» mejor los ataques de ansiedad o de pánico

    ¿Has tenido un ataque de ansiedad esta semana?

    Si es así, antes de empezar déjame decirte que puedes charlar conmigo personalmente.

    Yo llevo 13 años con ansiedad y aún a día de hoy a veces los sufro.

    Pero en este tiempo he aprendido algunos truquillos para que no sean tan fuertes y que quiero compartir contigo.

    No necesitas pasar por esto sola/o.

    Qué te voy a contar que no sepas sobre estos ataques…así que no me voy a parar a describir todos los síntomas, iré directa al grano. Lo que a mí me ayuda.

    PRIMERO – Darte cuenta cuando está viniendo para buscar cualquier cosa para distraerte.

    SEGUNDO – Si lo primero no funciona y llegas al ataque entero…permítete sentirlo, no luches contra él. No te va a matar. No te va a dar un ictus, ni un derrame, ni nada por el estilo.

    TERCERO – Si sientes que es demasiado fuerte para soportarlo, ve a urgencias. Tienen servicio psiquiátrico y no es nada de lo que avergonzarse.

    CUARTO – Ponle nombre a tus demonios. El mío los he agrupado en un nombre. Se llama Anselmo (siento si hay algún Anselmo leyendo esto, no es nada personal).

    Cuando veo que estoy perdiendo el control le hablo y le digo…»Anselmo chico, deja de dar por culo ya», o cosas parecidas.

    Sé que parece estúpido pero a mí me funciona.

    ¿Quieres probar? No estas sol@

    Tengo algún truquillo más bajo la manga, a parte de las respiraciones y demás.

    Si has pasado por algo así, sabes que no es solo ansiedad.

    Es miedo. Es perder el control. Es sentir que algo va muy mal.

    Y si estás en ese punto ahora mismo…

    No tienes que pasarlo sola/o.

    Escríbeme de verdad.

    Es aterrador pasarlos y no tener con quien compartirlo. ¿Y si te está pasando ahora?

    TE LEO YO. Esto queda entre quienes lo vivimos. Entre tú y yo.

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  • Mis fobias y yo: Fobia Social

    Entendiendo entre la fobia social y la timidez

    ¿Te consideras tímido o introvertido? Quédate porque igual esto te interesa

    Mucha gente confunde la fobia social con ser tímido pero hay rasgos que las distinguen y os voy a decir cuáles.

    Imagina que te invitan a la boda de una prima a la que tienes mucho cariño pero que hace tiempo que lleváis vidas distintas.

    Quieres ir a esa boda pero no tienes con quién acudir.

    ¿Esto ya te esta poniendo nerviosa/o?

    Ahora imagina que decides ir y cuando llegas o incluso antes de llegar, empiezas a notar palpitaciones, sudores, ganas de ir al baño, miedo a que te vean solo/a, a que te juzguen…

    ¿Te suena? ¿Te ha pasado en otras ocasiones?

    Si las respuesta es sí, no es que seas tímido o tímida, es que tienes fobia social.

    Yo la tuve y la sigo teniendo, aunque los síntomas ya no son tan fuertes gracias a la terapia.

    Por ejemplo, me pasaba si tenía que llevar el coche al taller yo sola (ya ves qué tontería pensaréis) pero antes de ir ya me ponía muy nerviosa, pensaba que me verían como una tonta por no saber nada de mecánica, me trababa al hablar o hablaba muy rápido.

    Ahora hasta bromeo con mi mecánico, aunque esos pequeños nervios no se vayan.

    Lo que quiero decir es…puede que lo veas como algo normal: «sólo es que soy tímido/a», pero acaba pasando factura y acabas perdiéndote cosas. Y sé que sabes de lo que hablo.

    Por eso, puedes contarme lo que sientes en el botón de Telegram o por correo electrónico, no pierdas más experiencias bonitas sólo por creer que no es para tanto!

    Te leo yo personalmente y no te voy a juzgar, al final soy una más que quiere ayudar y acompañar si sientes que no sabes muy bien lo que está pasando por tu cabeza.

    Un simple «hola» es más que suficiente para empezar y es gratuito.

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  • La depresión sonriente:¿yo la tengo?

    “Si en realidad mi vida está bien… ¿por qué me siento así?”

    ¿Te sientes triste a menudo? ¿Con pocas ganas de hacer las cosas y cansada/o?

    Puede que creas que es algo pasajero o quizás estás sufriendo lo que se llama la depresión funcional. Es un tipo de depresión que nos permite seguir con nuestro día a día y con nuestras responsabilidades pero por dentro algo no va bien.

    Estamos más cansados, nos sentimos vacíos, agotados incluso.

    Yo lo empecé a notar poco a poco y al principio creía que era por el ritmo de vida que llevaba. Un trabajo que no es tu vocación, demasiadas responsabilidades, falta de tiempo para ocio…

    Cosas de ese estilo eran las que me hacían pensar…bueno, ya sacaré tiempo para estructurar mejor mi vida y consentirme un poco y todo volverá a la normalidad.

    ¿Te está pasando?

    Pero la normalidad no volvió…cada vez esas sensaciones se hacían más intensas, hasta que empecé a dejar de hacer cosas que antes me gustaban, socializaba menos porque estaba muy cansada y necesitaba dormir.

    Lo diré sin tapujos…me suponía un esfuerzo asearme, lavarme el pelo, secármelo, echarme hidratante en el cuerpo, en la cara, lavar la ropa, tenderla, hacer la comida, recoger los platos, cambiar las sábanas, etc etc etc. Todo eso lo pensaba antes de hacerlo y me agobiaba.

    No tienes que poder con todo.

    Y lo peor es que me sentía culpable porque todos los demás parecían hacer mucho más que yo con la mitad de esfuerzo.

    Cuando me quise dar cuenta, estaba en el médico sin saber muy bien cómo había llegado a ese punto. Sintiéndome muy triste con el papel de la baja en mi mano y desubicada.

    El médico me derivó a la psicóloga de unidad mental y ahí me di cuenta… no sólo era una simple tristeza pasajera.

    “Quizá no te has dado cuenta, pero…”

    Sigues funcionando… pero cada vez te cuesta más

    Te sientes raro/a pero no sabes explicarlo

    Piensas que hay gente que está peor que tú

    Y por eso te callas

    Si te sientes así o si parte de lo que has leído te está pasando, puedes hablar conmigo.

    No tienes que tenerlo claro ni saber cómo empezar.
    Puedes escribirme un simple “hola” . A veces, eso es suficiente para empezar a soltar lo que llevas dentro.

    TE LEO YO. Esto queda entre quienes lo vivimos. Entre tú y yo.

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