¿Por qué nos solemos quedar sol@s tras años de ansiedad o depresión y cómo aprender a vivir con ello?

Seguramente os suene de lo que os estoy hablando. En los períodos cortos de ansiedad, normalmente la gente está ahí para nosotros, aunque generalmente no saben cómo estar, pero están.
Pero…¿Qué pasa cuando ese período no son semanas sino meses o años?
En mi caso os diré que fueron el cúmulo de varios factores pero los dividiré en dos.
El primero, es que pasar por esto no es nada fácil. Como comentaba, la gente no suele entenderlo. Te dicen que salgas, que hagas cosas, que te apuntes a alguna actividad, etc, como si esa fuera la fórmula milagrosa cuando en verdad no lo es, al menos para mí no lo fue.
Entonces empiezas a aislarte porque ves que te dan consejos y no funcionan y no saben como ayudarte y tu sientes que incomodas, que ya no eres la que eras y eso ya no encaja en el panorama del cuadro donde tu estabas dibujada o dibujado.
En los casos de los seres más queridos te alejas para que no vean el sufrimiento que conlleva, para que ellos no sufran, para que no te vean llorar, para que no vean lo mucho que te cuesta sonreír y eso teniendo en cuenta que la mayoría de esas sonrisas son fingidas. Quieres protegerles de tu dolor.
Y lo segundo, es que hay amistades y familiares que ya no les gusta esa versión tuya y no les conviene tenerte en su vida porque eso supone un esfuerzo. Sí, es duro pero es así.
Como me dijo una amiga que tenía desde hace años y que nos comunicábamos diariamente y quedábamos asiduamente…»No quiero relacionarme con alguien que está inestable emocionalmente». ¿Egoísta?. Probablemente. Lícito también. Cada cual escoge su camino.
LA CLAVE
Pero lo más importante de esto es darte cuenta de quien sí y quien no, me explico. Aunque te quedes sin una sola persona aún te tienes a ti mismo y aunque la soledad puede sonar aterradora es una GRAN MAESTRA si sabes como lidiar con ella.
En mi caso, me costó aceptar que personas que quería se fueran y darme cuenta tarde de que otras ya se habían alejado pero eso me hizo fortalecerme y me enseñó a mirar hacia dentro con honestidad.
Ahora veo quien soy, no quien quería que fuera, no quien creía ser. Y eso me ha dado una perspectiva diferente de la vida. Ya no estoy para complacer a nadie más que a mí misma y evolucionar en mis valores sin necesitar la aprobación de nadie.
Si te sientes identificado, si esto resuena contigo…podemos hablar sin ningún compromiso.
A veces un simple «hola» es más que suficiente para empezar, puedes contar conmigo. TE LEO YO. Esto queda entre quienes lo vivimos. Entre tú y yo.
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