Cuando el trabajo deja de quedarse en el trabajo

¿Alguna vez habéis sentido esa emoción del primer día en un nuevo trabajo?
Seguro que sí. El famoso Burnout.
La mezcla de emoción y nervios tras recibir la grata sorpresa de que has sido contratado. Con toda la ilusión del mundo por aprender y conocer a tus compañeros/as.
Pero…a los pocos meses todo ha cambiado
De esa ilusión ya no queda nada de nada. Y te lo digo porque lo he vivido.
No sé exactamente en qué momento empezó a dejar de ser “solo trabajo”.
Quizá fue esa sensación de abrir el correo un domingo por la tarde y notar, antes incluso de leer nada, cómo el cuerpo ya se tensaba. Como si supiera lo que venía.
O quizá fue antes. En esas mañanas en las que te levantas ya cansado, sin haber hecho nada todavía, y aun así sientes que ya vas tarde a todo.
El estrés laboral no siempre llega con una gran explosión.
A veces es mucho más sutil. Se va colando en los huecos del día, en las pausas cortas, en la forma en la que empiezas a pensar en el trabajo incluso cuando no estás trabajando.
Y lo más curioso es que al principio lo normalizas.
“Es una etapa”, te dices.
“Todo el mundo está igual”, piensas.
“Ya se pasará cuando baje el ritmo”.
Pero el ritmo no baja.
Y sin darte cuenta, empiezas a vivir con el cuerpo en alerta constante, aunque por fuera sigas funcionando con normalidad.
Y luego están los compañeros que pueden ser otra fuente de estrés, y lo sabéis bien… (De lo que te hablo en mi siguiente publicación llamada «El mal ambiente laboral también da ansiedad»)
Y vas cada día peor a trabajar, con menos motivación, con más nervios, a veces con un nudo en la boca del estómago…Sabes a lo que me refiero porque ambos lo hemos vivido o lo estás viviendo ahora mismo.
¿Sabéis lo que pasó al final? Que el estrés se convirtió en ansiedad y esa ansiedad en una baja porque ya no era capaz de funcionar. Pensaba que podía con ello, pero estaba rota por dentro. Con vómitos, con problemas para dormir, para desconectar…
Quería dormir y me venían imágenes revisando cada gestión que había hecho a ver si se me había olvidado algún dato.
O me tocaba entrar de tardes al trabajo y toda la mañana ya era un run run constante de qué pasaría en mi turno y se me cerraba el estómago, muchos días iba sin comer nada.
Eso ya no era normal…
Así que si te está pasando, escríbeme.
Al final ese trabajo en el que esperabas aprender y prosperar, se volvió una carga demasiado pesada.
«Son las 10:08 de la mañana y ese sonido de un correo electrónico nuevo ya hace que notes presión en el pecho antes de abrirlo…»
Descansas mal, quedas menos con tus amistades, la familia se resiente, estás mas irascible… ¿Te suena?
Pero…¿Qué haces? Necesitas ese trabajo! No puedes irte sin más. Te sientes atrapada/o.
Hay maneras de llevarlo un poco mejor, mis años de experiencia con la ansiedad y estando en varios trabajos me han enseñado algunas cosas. A llevarlo un poco mejor. Pero he pasado momentos muy duros.
Así que si te sientes así, no esperes y habla conmigo. TE LEO YO. Esto queda entre quienes lo vivimos. Y es totalmente confidencial.
Acompañamiento emocional Ansiedad Estrés Frustración Incomprensión
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