Y quizás tu también sientas

Cómo empezó todo y por qué sentía culpa
Cuando empecé a sentir que no podía con todo lo que me estaba pasando por dentro me sentía tremendamente culpable. Pensaba…»si es que no me ha pasado nada grave, hay gente que está mucho peor, debería poder con esto…».
Esa culpa me martirizaba y hacía a la vez que no quisiera contarle a nadie lo que me estaba pasando, porque sentía que no merecía sentirme mal.
Tenía un trabajo, una pareja, amistades, a mi familia…se supone que lo tenía todo pero algo se estaba rompiendo dentro de mí y no sabía cómo pararlo.
No me sentía con derecho de ser una persona con problemas de salud mental.
La ansiedad o la depresión no siempre vienen de un fuerte golpe de la vida.
A veces se cuelan en tu mente sin avisar por algo que llevas arrastrando desde hace mucho tiempo sin darte cuenta.
Para mí aún era un estigma
Yo hacía todo lo posible por que no se me notara.
Intentaba hacer vida normal, porque para mí, los problemas de salud mental solamente los vivían aquellos que habían tenido cuestiones graves en su vida.
NO YO.
Eso pensaba entonces…cuánto he aprendido desde aquello gracias a la terapia y a ir conociéndome poco a poco con dolor, sí, pero también con compasión.
Cómo me liberé de la culpa
He de admitir que me llevó bastante tiempo.
Durante muchos años no quise decir de lo que padecía. Aunque ya no podía sostener una vida normal, cuando me preguntaban, siempre decía que tenía problemas físicos.
Por que la realidad de la salud mental es que como no se ve, para muchos, no existe.
Y yo no quería tener que cargar encima con eso.
Pero poco a poco y en GRAN medida gracias a los psicológos y psiquiatras, me fui dando cuenta de que no tenía que sentirme culpable por ello.
También fue un momento revelador en el que me dije: «es que si pudiera vivir sin ansiedad y sin depresión ya lo habría hecho. Nadie quiere vivir así».
Es decir, darme cuenta de que era un problema de verdad.
Era una enfermedad, como cualquier otra.
Y merecía ser tratada, como cualquier otra.
Mi médico de cábecera fue el primero que jugó un papel importante en todo esto.
Espero que algún profesional de la salud te esté entendiendo como al principio mi médico me entendió a mí.
Al final, es asumir que puede que no lo vean, puede que no lo entiendan.
Pero es real y es totalmente válido.
Qué pasa cuando dejas de sentirte culpable
Hay un grandísimo avance en tu proceso y lo digo sin rodeos.
Cuando te das cuenta de que te das permiso a ti misma/o para asumir que tienes que sanar y que eso va a llevar tiempo y que no hay NADA de lo que avergonzarse, es liberador.
Y a partir de ahí todo se vuelve menos pesado.
A partir de ahí, es cuando te da igual lo que la gente piense porque te pones a ti en primer lugar y eso no tiene precio.
La culpa aumenta el sufrimiento y atrae la soledad. No se lo permitas.
Puede que lo que acabo de decir resuene con lo que estás viviendo y si es así quiero que sepas que yo si que te veo y TE LEO sin juicios.
Aquí me tienes para contarme cómo esa culpa está afectando a tu vida y a tu proceso. Con un simple «hola» es suficiente para empezar.
Acompañamiento emocional Ansiedad Estrés Frustración Incomprensión
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