El miedo: El mejor compañero de mi ansiedad

El combustible de la ansiedad

El miedo no me dejar vivir como quiero.

Durante mucho tiempo pensé que mi ansiedad era el problema. Con los años descubrí que, detrás de casi todos mis síntomas, siempre estaba el mismo compañero: el miedo.

Me he tenido que dar cuenta mucho después porque se ha camuflado demasiado bien.

Ya os he comentado que la ansiedad tiene muchas caras y se disfraza de muchas maneras. Y algo que se le da especialmente bien es esconder las razones reales por las que existe.

Pero, ¿miedo a qué?

Para responder a esa pregunta he tenido que pasar por muchos años de terapia.

Primero saber a qué tenía miedo. Y descubrí que era a muchísimas cosas, muchas de ellas irracionales pero que para mí eran totalmente reales y amenazantes.

  • Miedo a no ser suficiente
  • Miedo a no encajar
  • Miedo a hacer el ridículo
  • Miedo a fracasar
  • Miedo a que me hicieran daño, tanto física como psicológicamente

Y podría seguir…

Al final era miedo a casi todo. ¿Y a qué me llevaba y a veces, aún me sigue llevando eso?

A aislarme, huir del mundo.

El miedo y la ansiedad van cogidos de la mano y no se van a soltar a menos que los obligues.

Diferencias entre miedo y ansiedad

Mientras que el miedo aparece cuando hay un peligro real y es una emoción temporal, la ansiedad por el contrario, es constante, muchas veces irracional y no suele tener como base una amenaza externa verídica.

En mi caso, los miedos que os mencioné antes, procedían de causas de la infancia y la adolescencia, cuando nuestra personalidad aún se está formando.

Cuando estableces patrones en tu mente que crees como válidos cuando en realidad no lo son.

La ansiedad es una emoción compleja, llena de matices y que se puede disparar en cada persona por diferentes razones.

Pero hay algo que es común…

La ansiedad se alimenta del miedo.

Cómo combatirlo

Bueno…aquí me temo que no hay soluciones mágicas, ojalá.

Pero la única manera de superar el miedo es enfrentarse a él.

Primero, identificar qué es lo que nos da miedo y por qué.

Y segundo, irnos exponiendo gradualmente a aquello que nos atemoriza.

Y en eso, puede ayudarnos un profesional.

A mi me ha llevado tiempo pero estoy en ello y sigo aprendiendo y sigo luchando.

No quiero decir que con eso desaparezca la ansiedad, pero la debilitaremos.

Tendrá menos combustible para activar nuestro sistema nervioso.

Las batallas, una a una. Nadie te impone tiempos.

Puede sonar desafiante, pero si no luchamos por nosotros mismos, ¿quién lo va a hacer?.

Por eso estás aquí leyendo esto, y por eso estoy yo aquí escribiéndolo.

Porque queremos salir adelante, y si sientes que en algún momento no puedes hacerlo sola/o, es tan simple como decirme un «hola» por Telegram.

Estaré más que encantada de tenderte esa mano, esa espada, ese escudo, o lo que necesites 😉.

Porque yo sí que te veo y siempre te voy a leer sin juicios.

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