La ansiedad es una tramposa

Siempre guardará ases bajo la manga

Cómo la ansiedad usa tus debilidades en tu contra

Cuando el cuerpo está debilitado bien por el cansancio, por el dolor o por momentos en los que no estamos bien de ánimo, la ansiedad aprovecha para sembrar dudas, distorsionar la percepción de la realidad y avivar escenarios catastróficos.

En estados de debilidad física o anímica, la atención se focaliza en señales de amenaza y disminuye la capacidad de recuperación, permitiendo que pensamientos irracionales resulten más convincentes, que la respiración se acelere y que la mente permanezca atrapada en bucles de miedo, rumiación y autocrítica.

Esto nos hace estar más hipervigilantes, construyendo una narrativa en la que nuestra seguridad parece inalcanzable y el control se torna muy difícil de conseguir.

¿Te suena muy técnico? Pues lo vivimos constantemente.

Porque la ansiedad no juega limpio.

La ansiedad va a intentar ganarte la partida. Pero conocer sus trucos cambia las reglas del juego.

Va a aprovechar cada rendija en la que pueda colarse para resquebrajar de nuevo tu mente, para hacerte dudar de ti misma/o otra vez más.

Cómo saber cuando está haciendo trampas

Al principio te dará la sensación de que todo va bien.

Solo es cansancio, solamente tengo un mal día, seguro que durmiendo un poco más se me pasa…

Pero al día siguiente el día se hace un poco más pesado, necesitas dormir más y decides que, solo por esta vez, te vas a saltar la clase de baile.

A la semana siguiente ya has dejado de contestar mensajes de algunas amistades, el trabajo se te está haciendo cuesta arriba y notas presión en el pecho, te cuesta comer o tienes problemas digestivos…

Y así es como la ansiedad se vuelve a meter en tu cabeza y en tu vida y se adueña de ella antes siquiera de que sepas que estabas jugando la partida.

Y así también es como puedes aprender a detectarlo

Con todo lo que te acabo de mencionar.

Tienes que estar presente en tu cuerpo y en tu mente. Sobre todo cuando la vida nos pone delante imprevistos que no veíamos venir.

No es cuestión de estar siempre a la defensiva, sino de saber que, la ansiedad va a hacer trampas siempre que pueda y con todas las herramientas que estén a su alcance.

Así que cuanto mejor conozcas a tu demonio… mejor.

Para quienes no seguís asiduamente mi blog, mi demonio (mi ansiedad) se llama Anselmo. Eso me permite hablarle con dureza cuando es necesario.

También le da menos poder porque lo visualizo. Ya no es algo intangible, voraz e inabarcable. NO.

Es un simple bicho al que se le puede asustar igual que él me ha estado asustando a mí.

Conclusión

La única constante en la vida es el cambio.

Y con esa premisa tenemos que vivir y adaptarnos.

Lo que yo pretendo para vosotros es que podáis adaptar vuestros momentos de ansiedad a esas rachas en las que la vida no va tan llana como nos gustaría, y que no dejemos que juegue con nosotros.

Es nuestra mente y tenemos el control. Con herramientas, paciencia, fármacos en algunos casos, apoyo del entorno y de profesionales, etc…Podemos vivir con ello e incluso superarlo.

Y parte del sentido de este blog es servir en esa red de apoyo. Por eso siempre os tiendo mi mano al final de cada entrada.

Porque yo sí que os veo y siempre os voy a leer sin juicios.

Solo tenéis que empezar con un «Hola» 😊.

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