La fuerza de voluntad en la ansiedad no es cuestión de «echarle ganas»

La fuerza de voluntad se puede entrenar

Recientemente he pasado por un momento que a todos nos incomoda, pero a los que sufrimos de ansiedad especialmente más.

Y es cuando te viene algo que no esperas, un comportamiento de alguien que te importa y que no imaginabas que pudiera suceder…La peor parte es que no puedes hacer nada al respecto, ya he hablado sobre lo mucho que le gusta a la ansiedad tener todo bajo control, y estos imprevistos son muy desafiantes porque te afectan emocionalmente pero no tienes la capacidad para meterte en la mente de la otra persona para que entienda tu punto de vista.

Qué pasa por la cabeza en esos momentos

Cuando sientes que pierdes el control, la ansiedad se dispara.

Sientes que tu mundo empieza a desmoronarse y que los sentimientos y las emociones invaden y nublan tu juicio.

Y ahí es donde empieza el AUTOSABOTAJE:

  • Te aislas
  • Abandonas los hábitos saludables
  • Empiezas a posponer decisiones importantes
  • Buscas alivio inmediato a ese dolor (aunque en el fondo sepas que empeora el problema)
  • Intentas huir de todo y de todos
  • Retrasas las sesiones de terapia

Y un largo etcétera…porque el cerebro busca aliviar el malestar, no necesariamente lo que más nos conviene.

«La ansiedad busca la salida fácil, no la correcta.»

Qué es cuidarse cuando tienes ansiedad

Todos sabemos qué deberíamos hacer para sentirnos mejor. Más aún si tenemos que lidiar con que nuestra propia mente a veces juega en nuestra contra.

Y es salir a caminar, dejar de aislarnos, pedir ayuda… Sin embargo, muchas veces hacemos justo lo contrario.

No porque no queramos mejorar, sino porque la ansiedad, el miedo o la desesperanza nos empujan hacia conductas que terminan haciéndonos más daño.

Cuidarte implica un esfuerzo, sí. Pero la fuerza de voluntad para hacerlo se puede entrenar. Y va muy de la mano con tu autoestima.

Dicho así, suena algo muy grande y puede dar miedo pero en realidad hay muchas cosas que podemos hacer para ir fortaleciendo esa voluntad y no recaer en hábitos que nos dañan y que nos frenan.

Cómo fortalecer mi fuerza de voluntad

No se trata simplemente de «ser fuerte», sino de cosas más concretas. Cosas que puedes implementar en tu día a día, como por ejemplo:

  • Ponte objetivos tan pequeños que sea difícil no cumplirlos
  • Sal a la calle, contacta con la naturaleza
  • No tomes decisiones importantes en tus peores momentos
  • Recuérdate a ti misma/o por qué merece la pena
  • Celebra con entusiasmo cada pequeño avance
  • Perdónate cuando recaigas y vuelve a empezar

Yo he estado unos días hecha polvo, pero cuando me pasa algo así tengo una regla. Me doy como máximo 3 días para sentirme mal, NO MÁS.

El cuarto día tengo que empezar a aplicar esas pequeñas cosas que os acabo de mencionar.

Porque la verdadera fuerza de voluntad no consiste en no caer nunca. Consiste en elegir levantarte una vez más de las que te caes.

No lo tienes que hacer perfecto, solo empieza.

Elígete.

Cada vez que decides cuidarte aunque no tengas ganas, estás fortaleciendo una parte de ti que mañana hará un poco más fácil volver a elegirte cuando las cosas parezcan torcerse.

Y si ahora mismo estás pasando por algo así y no sabes por donde empezar o no ves la salida, estoy aquí.

Yo tampoco la ví durante mucho tiempo, puedo comprender tu momento y, si me dejas, arrojar algo de luz.

Porque yo sí que te veo y siempre te voy a leer sin juicios.

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